domingo, 8 de noviembre de 2009

Liberalismo y Neoliberalismo en las Relaciones Internacionales.


Reseña Crítica: Orlando Delgado Selley (2006) ”El neoliberalismo y los derechos sociales: una visión desde la economía y la política.”

En su articulo “¿El fin de la historia?”, Francis Fukuyama nos anuncia de forma casi apocalíptica que, tras la guerra fría, la historia ha terminado, esa historia de los grandes relatos ya no es tal, o como diría él mismo, ha nacido el debate que sostiene que con el fin de la historia todas las contradicciones que caracterizaban a la historia humana y sus conflictos se resuelven, es decir, no hay lucha ni pleitos en torno a grandes asuntos, por tal razón el eje principal de estudio, discusión y acción en general pasa a ser la actividad económica (Fukuyama, 1988: 9). Es por esto que la perspectiva sobre el neoliberalismo y los derechos sociales desde una visión económica y política, que nos presenta Orlando Delgado en su articulo titulado de esa forma, sea de importancia incluso coyuntural. El autor de dicho texto analiza e intenta explicar las causas fundamentales del auge mundial de la posguerra, para contrastarlas con el desempeño mundial 1975-2000 (Delgado, 2006: abstract), a pesar de realizar la revisión cuantitativa desde 1820, Delgado divide su análisis en los dos periodos ya mencionados y en los cuales fijar la atención. Cabe destacar, también, que para el estudio Delgado secciona el mundo en ocho grupos de países, Europa Occidental, los nuevos países Occidentales, Europa Meridional, Europa Oriental, la ex URSS, Latinoamérica, Asia Oriental y África.

En lo que al texto mismo concierne, ya en la introducción se evidencian detalles que me parece importantes destacar. En primer lugar el autor comienza aclarando que “el neoliberalismo […] no nació de una formulación estratégica completa que se propusiera un plan de acción para su implantación” (Delgado, 2006: 185) para luego 4 líneas mas abajo señalar a este fenómeno económico llamado neoliberalismo como “proyecto de capitalismo global” (Delgado, 2006: 185).

El argumento principal del autor lo manifiesta en su tesis, que dicho sea de paso esta redactada de manera bastante tendenciosa: “Este recorrido busca explicitar las diferencias económicas y políticas sustantivas entre el modelo vigente durante la época de prosperidad vivida ente 1950 y 1973 y el modelo que le sustituyó” (Delgado, 2006: 186).

La relación del texto de Orlando Delgado con los principales postulados liberales es bastante importante ya que del análisis del texto se desprenden coincidencias con el liberalismo tales como que el Estado es el principal actor, pero grupos sociales domésticos y transnacionales influyen en la elección de las preferencias estatales, la visión sobre el liberalismo económico-comercial y la afirmación de que las instituciones internacionales influyen, dentro de otras cosas, en la capacidad estatal de cumplir y hacer cumplir los compromisos, entre otras. Este último aspecto lo explicita bastante bien el autor señalando que instituciones económicas internacionales tales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial ganan importancia al nivel de determinar que países cumplen y hacen cumplir sus acuerdos económicos.

A modo de diferencia entre la teoría liberal y neoliberal se exhibe, principalmente, que las metas del liberalismo serían de tipo económicas, sociales y militares, mientras que en el neoliberalismo, según Delgado, serían predominantemente económicas.

Finalmente se puede señalar que el análisis que realiza Delgado es bastante sesgado, incluso en la mención de algunos casos para ejemplificar algunas premisas[1]. A causa de lo anterior, el autor deja bastante poco para la imaginación respecto de su tendencia ideológico-política.

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[1]
Dichas premisas son principalmente, primero, la señalada en la pagina 207, párrafo último que dice relación con las alternativas exitosas, o al menos distintas, al neoliberalismo planteadas por partidos de izquierda, por ejemplo en los casos de España y Argentina (Delgado, 2006: 207), sin mencionar que hayan alternativas presentadas por partidos de izquierda que no han sido exitosas, y segundo, la aseveración de que la privatización de la industria eléctrica ha sido desastrosa, sin mencionar que de seguro habrá una política de privatización de este sector sin malos resultados. Dichas afirmaciones tienen claros rasgos de falacia ecológica.

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